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La postergación de los Juegos Olímpico Tokio 2020 ha generado algunos problemas logísticos y económicos a los organizadores y deportistas. Los atletas están preocupados porque es impredecible lo que pueda ocurrir hasta el 2021, nueva fecha de los Juegos. En lo técnico afecta a los planes de entrenamiento que se diseñan de manera que la curva de más alto crecimiento –es decir el mejor estado atlético– coincida con las clasificaciones y la competencia fundamental. Y en lo económico porque necesitarán más y nuevos recursos para su preparación y participación.

Una de las grandes amenazas para el deporte es el consumo de sustancias prohibidas y al aplazar los Juegos un año podrían regresar quienes hayan cumplido sanciones por uso de sustancias prohibidas.

En los últimos años la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) ha tenido rol protagónico al legislar, controlar, detectar y castigar a aquellos que usan estos métodos. Ha encontrado deportistas dopados y al momento hay más de 200 sancionados, y separados de toda competencia y a algunos les fueron retiradas las medallas.

La AMA como organismo privado e independiente convenció en el 2003 a la Unesco para obligar a los países incluir normas de controles del dopaje en sus leyes como política de Estado. Las naciones que quieren pertenecer al Comité Olímpico Internacional (COI) deben aceptar sus regulaciones.

¿Cuales son las razones por las que ejercen controles a los atletas? Estiman que competir con estimulantes es una trampa que da ventajas sobre los demás, es una falta de respeto a los compañeros y rivales, atenta contra su propia salud, contraría el espíritu olímpico, tolera de manera artificial la fatiga y la carga por más tiempo y se reacciona más rápido a los estímulos.

Según un informe presentado por el catedrático canadiense Richard MacLaren, el 18 de julio del 2016 con base en una denuncia del exdirector del laboratorio antidopaje ruso Griori Rodchenkov, el Estado ruso, el Ministerio del Deporte y el servicio Federal de Seguridad establecieron un sistema para falsificar los controles antidopaje y encubrir los casos positivos. Cambiaban las botellas de las muestras de orina de los dopados con pruebas de personas limpias. Muchas medallas conseguidas en torneos mundiales y olímpicos estaban contaminadas, lo que provocó la separación de todo el deporte de este país.

Otros casos famosos de dopaje son el del ciclista Lance Armstrong, ganador siete veces del Tour de Francia. Admitió haber usado sustancia prohibidas y fue separado de por vida del deporte y borrados todos sus títulos. Sus auspiciantes cancelaron sus apoyos. La tenista rusa María Sharapova, ganadora de cuatro títulos de Grand Slam, fue suspendida por 15 meses por consumir meldonium. Al ciclista español Alberto Contador le fue comprobado la ingesta de clembuterol y fue expulsado dos años. A Diego Maradona, retirado del Mundial de Estados Unidos de 1994, le encontraron efedrina.

Uno de los casos más impactantes fue el de la velocista Marion Jones, estrella en Sídney 2000 al ganar tres medallas de oro y dos de bronce. Se declaró culpable de haberse dopado y devolvió todos los premios y medallas. Florence Griffith Joyner que conquistó oro olímpico en 100 y 200 metros y relevos 4×100 y plata en 4×400 con marcas impresionantes en Seúl 1988. De manera sospechosa se retiró al enterarse dee que debía someterse a pruebas posterior a los Juegos; falleció con 38 años.

A André Agassi, tenista estadounidense, se le detectó en 1997 metanfetamina, por lo que fue amonestado. Ben Johnson ganó los 100 metros planos en Seúl con récord mundial de 9 segundos y 79 centésimas, pero dio positivo por estanozolol y apartado de por vida.

En el béisbol de las Grandes Ligas el Congreso de los Estados Unidos inició averiguaciones y estableció que algunos famosos peloteros habían usado esteroides y hormonas de crecimiento. Entre los más notables estaban Barry Bonds, de los Gigantes de San Francisco, que tiene la mayor marca de jonrones en una temporada con 73, y de todos los tiempos con 762. Álex Rodríguez se retiró en el 2014 por violar acuerdo antidrogas. También cayeron Roger Clemens, lanzador de Medias Rojas, Astros y Yankees, incluido en el ‘Reporte Mitchell’, y Sammy Sosa que con Mark McGwire libraron una batalla de jonrones en 1998.

El doctor Pablo Sarmiento, jefe del departamento médico del Comité Olímpico Ecuatoriano, expresó que “para los Juegos Olímpicos hubo capacitaciones y reuniones personales con los clasificados o con los que tenían grandes posibilidades. Junto con el departamento metodológico se los visitaba en sus lugares de entrenamiento. Se les informaba sobre el cuidado, alimentación y el peligro del uso de sustancias no admitidas. Acompañamos a los controles a quienes son elegidos al azar durante la estadía en las villas deportivas o en competencias”.

También señaló: “Los exámenes van a Cuba y en el caso de ser positivo primero recibe la notificación el deportista. Luego la federación, la que debe comunicar al COE. Preparamos dos veces al año conferencias sobre dopaje y todo el año nos mantenemos en contacto para evitar que consuman alguna medicación no permitida”.

En Ecuador se cuenta con el respaldo del doctor Tyron Flores Pavón, que es un profesional de la medicina del deporte, con mucha experiencia en los controles antidopaje. Desde 1987 es médico del equipo Copa Davis del Ecuador y del COE. Es oficial internacional en juegos del ciclo olímpico, preside la Comisión Antidopaje de la FEF y es director de la Organización Nacional Antidopaje de Ecuador.

En medio de la pandemia del COVID-19, y tan pronto conocieron la suspensión de los Juegos Tokio 2020, los dirigentes rusos quieren aprovechar del momento y han solicitado que les levanten las sanciones argumentando una supuesta unidad del movimiento olímpico, a al que nunca respetó. Pero además se ponen a las órdenes para ser sedes de diversos certámenes internacionales.

Es inaceptable esta solicitud porque por muchos años ganaron medallas con un descarado dopaje de Estado sistematizado que avergüenza e indigna a quienes compiten con dignidad, decoro y sacrificio.

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