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Cortesía Diario El Universo

Luego de  tres meses de subsistir en la Embajada de México, los asambleístas Gabriela Rivadeneira y su esposo, Luis Flores; Soledad Buendía y su pareja, Edwin Jarrín; Carlos Viteri y su esposa, Tania Pauker, y Luis Molina viajaron a México en calidad de ‘asilados diplomáticos’, en un vuelo comercial, a las 10:00 de ayer.

El canciller José Valencia lo confirmó minutos antes de que despegue el avión. Informó que el Gobierno dio todas las facilidades para que salgan, luego de que el Gobierno mexicano les concedió el asilo.

Según la Convención Americana de Derechos Humanos, el asilo es un derecho que reciben las personas en caso de “persecución” por delitos políticos o conexos, lo cual ha generado criterios divididos entre el Gobierno y los militantes de la Revolución Ciudadana.

Una vez que se iniciaron las manifestaciones de octubre, la primera asambleísta en acudir a la Embajada de México, asegurando que sufre persecución, Gabriela Rivadeneira, respaldada por todo el bloque de la Revolución Ciudadana (RC), señaló que se necesita avanzar hacia la destitución del presidente Lenín Moreno.

El resto de asilados mantuvo el mismo discurso, aunque no había ni hay ningún proceso judicial ni orden de detención en su contra, hasta la fecha, según aseguró ayer la Fiscalía.

Al respecto, el canciller dijo que la posición de Ecuador de dar las facilidades para que salgan del país evidencia que “detrás del discurso de persecución política está el interés político de un sector que busca la impunidad ante los delitos por los que muchos son ahora procesados en órganos judiciales independientes”.

“La única manera de que nunca se repitan los ataques, las persecuciones y el poder judicial en manos del gobernante de turno es demostrar, en los hechos, que la democracia es la única respuesta y, dentro de ella, la separación de poderes y el respeto a los derechos humanos”, concluyó Valencia.

En la Asamblea hay posiciones divididas respecto a lo que debería ocurrir con los cargos de los ‘asilados’. El vicepresidente Patricio Donoso (CREO) opina que el Consejo de Administración Legislativa (CAL) debe principalizar definitivamente a los alternos.

La socialista Silvia Salgado considera que los alternos deberían asumir de manera permanente y Esteban Melo (RC) sostiene que siguen siendo asambleístas, que el CAL, arbitrariamente, principalizó a los alternos cuando eso debían hacerlo los legisladores.

Asilo y DD. HH.

La Convención Americana de Derechos Humanos, al referirse al asilo, establece que: “Toda persona tiene el derecho de buscar y recibir asilo en territorio extranjero en caso de persecución por delitos políticos o comunes conexos con los políticos y de acuerdo con la legislación de cada Estado y los convenios internacionales”, en el numeral 7 del artículo 22.

Desde que Manuel López Obrador asumió el poder en México, en diciembre del 2018, la mayoría de los excolaboradores de Correa pidieron asilo y se radicaron en ese país. Aunque no hay una confirmación formal del Gobierno mexicano, por declaraciones propias o apariciones públicas se conoce que la mayoría de los excolaboradores de la Revolución Ciudadana se encuentran en ese país. Entre los más visibles están Ricardo Patiño, excanciller y hombre de confianza de Correa; René Ramírez, quien dirigió la Senplades y la Senescyt, y Carlos Ochoa, que fue superintendente de Comunicación.

A ellos se sumaron ayer los legisladores Gabriela Rivadeneira, Soledad Buendía y Carlos Viteri, quienes viajaron junto con sus cónyuges, luego de que en octubre pasado, tras las protestas, se refugiaron en la Embajada mexicana en Quito. También se embarcó el asambleísta alterno Luis Molina.

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