Radio CRE
Cortesía Diario El Universo

Tras las diversas reacciones de la madrugada, ahora el primer ministro de Irak condenó la muerte del jefe de las Fuerzas Quds de Irán, el general Qassem Soleimani, y del comandante de la milicia iraquí Abu Mahdi al-Muhandis y dijo que tal acción “encendería la mecha” de la guerra.

Estados Unidos mató a Soleimani, que además de comandar el grupo de élite Quds era arquitecto de la creciente influencia militar de Irán en Oriente Medio, en un ataque al aeropuerto de Bagdad. Muhandis, un asesor de Soleimani, también falleció en el operativo.

Abdul Mahdi, cuyo gobierno tiene el respaldo de Irán, dijo en una declaración que el ataque aéreo estadounidense era “una peligrosa escalada que encenderá la mecha de una guerra destructiva en Irak, la región y el mundo”.

El primer ministro renunció en noviembre debido a las protestas contra el Gobierno, pero sigue en el cargo en calidad de encargado. Por lo menos 450 personas han muerto en los disturbios, algunos impulsados por la ira contra la influencia iraní en Irak.

El primer ministro dijo que el ataque estadounidense violó los términos de la presencia militar estadounidense en Irak, y agregó que las tropas estadounidenses estaban exclusivamente en Irak para entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes y luchar contra el Estado islámico en el marco de una coalición global.

Mahdi pidió al Parlamento que convocara una sesión extraordinaria para “tomar medidas legislativas y las disposiciones necesarias para salvaguardar la dignidad, la seguridad y la soberanía de Irak”.

El mandatario no especificó lo que esas disposiciones conllevarían, pero algunos representantes y parlamentarios han pedido que se tomen medidas para expulsar a las tropas estadounidenses de Irak.

Mahdi, cuyo gobierno tiene el apoyo de los aliados iraquíes de Irán y el respaldo de Teherán, describió a Soleimani y Muhandis como “enormes símbolos de la victoria contra los terroristas del Estado islámico”.

Las Fuerzas de Movilización Popular de Irak (PMF), un grupo de milicias musulmanas chiíes apoyadas en su mayoría por Irán y dirigidas por Muhandis, ayudaron a las fuerzas de seguridad a recuperar un tercio de Irak del Estado Islámico. Las tropas del grupo fueron posteriormente incorporadas a las fuerzas armadas oficiales de Irak.

En tanto, la embajada de Estados Unidos en Bagdad, que el martes fue asaltada por una turba proiraní, instó este viernes a sus ciudadanos a irse de Irak ‘inmediatamente’, pocas horas después de la muerte del poderoso general iraní.

La cancillería instó a los estadounidenses en Irak a irse “en avión mientras sea posible”, ya que el bombardeo tuvo lugar en el aeropuerto de Bagdad, o “hacia otros países por vía terrestre”. Los principales pasos fronterizos de Irak llevan a Irán y a una Siria en guerra, aunque también hay otros pasos hacia Arabia Saudita y Turquía.

Empleados estadounidenses del sector petrolero en Irak, segundo productor de la OPEP, ya abandonan el país en las primeras horas este viernes, según el portavoz del ministerio iraquí de Petróleo.

“Varios empleados estadounidenses ya se han ido y otros siguen marchándose de Irak”, declaró Asem Jihad, agregando que “la producción no está afectada y que la situación es normal en todos los campos de petróleo”. Numerosos empleados estadounidenses del sector petrolero habían abandonado el país desde hace meses, según responsables del sector.

El Pentágono dijo que el presidente Donald Trump había dado la orden de “matar” a Soleimani después del ataque a la embajada estadounidense en Bagdad el martes.

El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, pidió “severa venganza” por la muerte de Soleimani, en la peor escalada en una temida guerra entre Irán y Estados Unidos en suelo iraquí.

En el bombardeo estadounidense realizado a primeras horas del viernes contra un convoy de vehículos en el aeropuerto internacional de Bagdad murieron nueve personas.

Se trata de “la operación de decapitación más grande jamás llevada a cabo por Estados Unidos, más que las que mataron a Abu Bakr al Bagdadi u Osama bin Laden”, jefes del Estado Islámico (EI) y de Al Qaida respectivamente, según Phillip Smyth, un especialista estadounidense en grupos armados chiitas.

Esta nota tiene 695 palabras