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Cortesía Diario El Universo

Luego de 80 días de no haber asistido a la Prefectura de Pichincha, debido a la detención y orden de prisión preventiva que se le ordenó dentro del proceso penal por el delito de rebelión, la mañana de este jueves Paola Pabón llegó a las instalaciones del Gobierno Autónomo Descentralizado (GAD) de la provincia de Pichincha para retomar su cargo como prefecta.

Pabón vuelve a la prefectura ocho días después de que la presidenta subrogante de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha, Patlova Guerra, revocó la orden de prisión preventiva que pesaba sobre ella y los dirigentes de la Revolución Ciudadana (RC), Virgilio Hernández y Christian G. Pablo D. es el cuarto procesado por el delito de rebelión en esta causa.

En la entrada principal del edificio del GAD de Pichincha, en la calle Arenas, se ubicaron decenas de seguidores y simpatizantes de Pabón, integrantes del Consejo de Gobierno de Pichincha; el asambleísta de la RC, Franklin Samaniego; el exparlamentario andino, Pedro de la Cruz; el exembajador de Ecuador en Bolivia, Ricardo Ulcuango, entre otros integrantes del correísmo.

“Después de 72 días de estar privada de mi libertad regreso hoy al Gobierno de la Provincia de Pichincha. Regreso con la firme convicción de mi inocencia, regreso con la fortaleza de haberme sentido respaldada por todos ustedes. Regreso con la fortaleza para conducir esta provincia y hacer una Pichincha productiva, una Pichincha que se vuelva el faro frente a tanto caos e inconformidad que vive el país”, aseguró Pabón.

A la prefecta también le acompañó en su retorno al GAD de Pichincha, Virgilio Hernández, y el viceprefecto de Pichincha, Alexandro Tonello, a quien Pabón le agradeció no solo por haber liderado en estos dos meses la provincia de Pichincha sino por el compromiso para respetar las leyes, las normas y el cargo que ella había ganado en las urnas.

Pabón pidió a los presentes que no alberguen “ni odio ni venganza”, pese a que aseguró que han sufrido dos años y medio de persecución que ha llevado a que varios de sus compañeros pierdan su libertad.

“No podemos olvidarnos de Jorge (Glas), de Yofre (Poma), de los compañeros que siguen en la embajada (de México). Dos años de persecución y gente que ha perdido la libertad. Pero lo más duro, gente que ha perdido el empleo, la posibilidad de llevar el pan a su casa, gente que ha dejado de asistir a las universidades, jóvenes que ya no tienen horizonte en este país. Pero a pesar de que como país, como provincia y como seres humanos hemos perdido no podemos albergar el odio y la desesperanza”, apuntó Pabón.

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