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AFP

Tres tiroteos en 15 horas en EE.UU., en dos de ellos hubo 29 muertos que enlutan a esta nación en la que lastimosamente es habitual este tipo de hechos.

El primero de los tiroteos, registrado el sábado a las 10:00 en el supermercado Walmart de un centro comercial de El Paso, Texas, dejó 20 muertos –de entre 2 y 82 años– y 26 heridos, algunos críticos. Seis de los fallecidos eran mexicanos.

Por el hecho está detenido como autor Patrick Crusius, un hombre blanco de 21 años, quien se entregó. Fue acusado de asesinato punible con la pena capital. Además se investiga el ataque como posible crimen de odio, pues un manifiesto atribuido al sospechoso que circula en internet denuncia una “invasión hispana de Texas” y explica los motivos del ataque.

Pocas horas después de este atentado, a la 01:00 de ayer, en la ciudad de Dayton, en el estado de Ohio (este), un hombre mató a nueve personas (tenían entre 22 y 57 años) y dejó 27 heridas antes de ser abatido por la policía, en un barrio de bares, restaurantes y clubes nocturnos de esa ciudad.

El autor, identificado como Connor Betts, de 24 años, carecía de antecedentes, pero llevaba consigo muchas municiones que habrían provocado más muertes sin la rápida acción de las autoridades, que aún investigan sus motivaciones.

Betts llevaba un chaleco con balas y “un rifle de asalto tipo AK” con “revistas de alta capacidad”, cuando abrió fuego en el distrito de Oregón.

Anthony Reynolds, que salía de un club nocturno con un primo en ese momento, describió la escena de terror: “Cuando vimos que los cuerpos empezaban a caer, nos dimos cuenta de que era grave (…) le gritamos a la gente ‘corran, hay un tirador’ porque muchos estaban conmocionados y no sabían qué hacer”, dijo a MSNBC.

En tanto, ayer en Douglas Park en el West Side de la ciudad de Chicago, alrededor de la 01:20 desde un vehículo alguien abrió fuego contra un grupo que estaba en un parque. Siete personas resultaron heridas. Aún se investiga el caso.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, escribió en Twitter que el primer tiroteo “fue un acto de cobardía” y que “no hay razones o excusas que justifiquen matar a personas inocentes”. También ordenó izar a media hasta las banderas del país en los edificios públicos por cinco días.

Sin embargo, varios políticos de oposición, la mayoría precandidatos del Partido Demócrata a la presidencia como Julian Castro, Bernie Sanders y Joe Biden, dijeron que él era corresponsable de la violencia por tener una línea que da cabida a los nacionalistas blancos y al racismo, además de ser un defensor de la venta de armas.

Después de las tragedias, como suele suceder tras todas las masacres, numerosas voces se han alzado para reclamar una regulación más estricta del mercado de las armas en EE.UU., donde su porte es legal y ocurren regularmente tiroteos en escuelas, así como en lugares de culto, trabajo y de entretenimiento.

Antes del fin del semana, el pasado martes, dos personas habían muerto y un policía resultó herido en otra tienda Walmart en Misisipi, mientras que el último domingo de julio un hombre mató a tres personas, incluido un niño de seis años, en un festival gastronómico en Gilroy, California, en el sur de San Francisco.

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