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Lima.- Las emociones se unen y aparecen las lágrimas y las sonrisas para festejar con la humildad que le caracteriza. Neisi Dajomes acaba de conseguir la medalla de oro panamericana, aquella que en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015, le arrebató la colombiana Lady Solis.

Pero las revanchas llegan. Y Neisi no perdonó y se la tomó con creces. Acá en Lima 2019, nuestra compatriota demostró que está para grandes logros… De entrada, compitiendo en la división 76 Kg., sorprendió al solicitar el mayor peso por levantar en arranque, 109 Kg. En la segunda salida puso 112 y para cerrar la serie fijó 115, lo que le dio el primer lugar.

Lo más sorprendente llegaría luego, en el inicio del envión, cuando tuvo un intento nulo al no poder levantar 135 Kg., el cual lo lograría en la segunda salida, para concluir con 140 Kg.  Al final, su peso total levantado fue de 255 Kg. que le valieron para alcanzar el primer oro para Ecuador. La plata fue para la mexicana Aremi Fuentes (250 Kg.) y el bronce para la estadounidense Katherine Nye (243)… Por cierto la colombiana Lady Solis ni apareció, de ahí la revancha con creces de Neisi.

De la competencia, nuestra representante tiene su propio concepto: “En el primer intento sentí que iba a ser fácil levantar el peso que pedí; pero creo que entré muy confiada y por eso solté el peso en la plataforma; pero a partir del segundo gané en confianza y de ahí nada me iba a parar…”.

Habla de que mucho de lo alcanzado tiene que ver con la contratación del ruso Alexei Ignatov, con quien ya entrenó antes; pero desde enero fue contratado por el Comité Olímpico Ecuatoriano para que trabaje junto a ella hasta los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

“Desde enero del 2019 entreno con Alexei Ignatov y sin duda sus enseñanzas han sido de enorme apoyo. Ahora nos estamos preparando para el campeonato del mundo de levantamiento de pesas que será en septiembre y estamos buscando mejorar las marcas para hacerle frente a dos deportistas muy buenas de nacionalidades coreana y china. Con Alexei hemos mejorado en muchas cosas, pero principalmente en velocidad y flexibilidad, que parecieran que fueran pequeños detalles aunque significan mucho en mi formación…”.

Pero a Ignatov se une la muy buena relación que tiene con su hermana Angie Palacios, de quien destaca su deseo de superación… “Es un orgullo poder compartir los Juegos Panamericanos con mi hermana y que ella también consiga una medalla de bronce, con apenas 18 años, en su primera participación en este evento, sin duda me llena de alegría. Yo en el 2015 (Panamericanos Toronto) logré la medalla de plata en la división 69 Kg. y gracias a Dios la historia se repite (entonces Neisi tenía 17 años)”.

Dice que los triunfos la llevan a querer más y que “la decisión de lograrlo viene desde mi corazón, desde las ganas que uno le meta a los entrenamientos y a las competencias, y si uno está preparado para aceptar las enseñanzas y exigencias de sus entrenadores, siempre se va a lograr algo…

Y se le vienen los recuerdos de su madre, a quien le dedica todos sus triunfos…  “Nunca voy a superar la perdida de mi madre; pero como deportista debo seguir luchando por cumplir mis sueños… Mi madre me llamaba antes de salir del país y me pedía que compita con el corazón… Y aunque ella ya no esté presente llevo sus consejos en mi mente…”.

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