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Pekín – Le devolvieron la libertad del mismo modo en el que se la quitaron: sin una sola palabra. Pero en Corea del Norte nadie está acostumbrado a dar explicaciones. Alek Sigley, ciudadano australiano residente en Pyongyang, ha sido liberado este jueves después de una semana en paradero desconocido y ya ha abandonado el país.

Así lo ha confirmado Scott Morrison, primer ministro australiano, en la sesión de la cámara de representantes de esta mañana, asegurando que el estudiante está “libre y a salvo”. Sigley ha aterrizado al mediodía en Pekín, añadiendo solo dos vocablos a un caso de pocas palabras: “Estoy bien”.

“Su libertad no se habría logrado de no haber sido por la ayuda de Suecia”, ha subrayado la ministra de Asuntos Exteriores de Australia, Marise Payne. Diplomáticos nórdicos preguntaron sobre la desaparición del estudiante durante una reunión con representantes del Gobierno norcoreano, que precedió a su excarcelación. Suecia cuenta con una de las pocas Embajadas, apenas 24 en total, que hay en Pyongyang.

Sigley, uno de los pocos occidentales que vivía y estudiaba en la capital norcoreana Pyongyang, había desaparecido sin dejar rastro alrededor del 23 de junio. Este suceso provocó gran preocupación por su paradero.

Durante días, su familia no había recibido ninguna noticia, lo que alimentaba los temores a que fuese el último de una larga lista de ciudadanos extranjeros detenidos en este hermético y autoritario país.

El padre del estudiante, Gary Sigley, un profesor de chino y de estudios asiáticos, declaró a los medios australianos que la familia se sentía “sumamente feliz de saber que estaba sano y salvo”. Además, dijo que estaba deseando “abrazarlo”.

Alek Sigley fue detenido pocos días antes de la cumbre del G20 en Japón, a la que siguió un encuentro entre el presidente estadounidense Donald Trump y el dirigente norcoreano Kim Jong Un en la zona desmilitarizada (DMZ) que divide la península coreana.

“Entender” a los norcoreanos

Trump siguió de cerca el caso del estudiante estadounidense, Otto Warmbier, fallecido en 2017 con 22 años después de haber sido detenido en Corea del Norte y repatriado en coma.

Se desconoce la causa exacta de su muerte, pero según la justicia estadounidense, el estudiante fue torturado, lo que Pyongyang desmiente afirmando que el hombre había contraído botulismo en prisión.

El australiano Alek Sigley, originario de Perth en el estado de Australia Occidental, conocía mucho mejor Corea del Norte. Habla coreano con fluidez y estudiaba desde hacía aproximadamente un año literatura coreana en la universidad Kim Il Sung, principal centro educativo del Norte.

También dirigía una empresa especializada en tours en Corea del Norte y contrajo matrimonio el año pasado con una japonesa en Pyongyang.

Escribía artículos y entradas de blogs sobre la vida diaria en Pyongyang, especialmente para NK News, una web estadounidense basada en Seúl que ofrece informaciones y análisis sobre Corea del Norte. En estos textos hablaba de restaurantes o aplicaciones norcoreanas, pero evitaba abordar temas políticamente sensibles.

Su esposa Yuka Morinaga explicó que su marido aún intentaba “desmitificar Corea del Norte, a diferencia de los medios occidentales tradicionales. Intenta comprender a la gente que vive ahí”.

Su desaparición hizo que las autoridades norcoreanas entraran en contacto con un enviado sueco, Kent Harstedt. Australia no tiene embajada en Corea del Norte y sus intereses son representados por Suecia.

“Quiero expresar mi gratitud profunda hacia las autoridades suecas por su inestimable ayuda”, declaró Scott Morrison, que celebró el éxito de esta “diplomacia entre bastidores”.

 

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