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Una motocicleta que lleva emsablado un cajón en la parte posterior moviliza a ocho estudiantes. Labora a manera de expreso escolar en la cooperativa Unión y Progreso, en el Guasmo sur.

En su recorrido, a más de ir por una avenida principal (Raúl Clemente Huerta), lo cual es prohibido, va parando en tiendas y en las puertas de casas para dejar a los menores.

Él fue retenido el pasado miércoles por agentes de la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) en el Guasmo sur. Otros cinco conductores también fueron sancionados por rodar en las aceras y, sobre todo, por no contar con los permisos para dar el servicio en tricimotos, es decir, por ilegalidad.

Para controlar esta situación, la ATM emprendió operativos más rigurosos y controles en el interior de las cooperativas para que cumplan su proceso de homologación de unidades que se desarrolla en este año.

En los últimos días, la ATM retuvo al menos 20 tricimotos que solo tenían el permiso de motocicletas por lo que después de los 7 días de retención, como sanción “solo se le devolvió lo que el permiso lo habilitaba”; es decir, solo la motocicleta, precisó Fernando Amador, director de Transporte Público de la ATM.

Él explicó que a los patios de retención vehicular ingresan de 15 a 20 tricimotos por semana y que los operativos seguirán de manera aleatoria.

Según cifras de la ATM, hay 900 tricimotos que ya ofrecen el servicio de forma legal, con unidades homologadas, que en sectores como la Juan Montalvo y Guasmo son las que más han incrementado su flota con unidades homologadas.

Agregó que en zonas como Posorja y Tenguel existe un total de 277 unidades homologadas al 100% que pertenecen a 8 cooperativas.

Franklin Vargas, presidente de la cooperativa Virgen de Guadalupe, que opera en los Guasmos sur y central, explicó que el problema de las tricimotos piratas es latente en esas zonas. “No somos todos, habemos cooperativas que estamos de lado de la regularización y cumplimos las disposiciones de tránsito”, expresó.

Añadió que estas unidades llevan exceso de pasajeros y si no son sancionadas con rigurosidad, esto no podrá acabarse.

“Muchos compañeros dicen que esas motos nos quitan los clientes porque llevan más personas, pero igual siguen operando”, lamentó.

Los dirigentes tanto en Vergeles, Trinitaria y Guasmo sur explican que el proceso de homologación es complejo por el monto de inversión de las unidades, que pasan los $ 10.000.

El dirigente explicó que en su cooperativa, que tiene 54 unidades, solo 2 hay homologadas y que con dos créditos bancarios esperan reemplazar 10 unidades en este año.

“Es difícil el proceso porque la mayoría de los socios está en central de riesgo y no pueden acceder a los préstamos. También los modelos de las homologadas son para 4 pasajeros máximo y aquí en el sector van hasta 10 en una tricimoto pirata, cosa que está mal, pero nosotros trabajamos por pocos pasajeros”, explicó.

Pedro Caicedo, presidente de Cooptralles en la Trinitaria, contó que van 31 tricimotos homologadas de un cupo para 39 unidades, es decir, casi toda su flota está en las condiciones que exige la ATM para operar.

La ATM insistió en que la moto lineal no puede dar servicio de tricimoto ensamblada, habrá más operativos.

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