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Presidente de Ecuador intervino en la Sesión protocolar de Consejo Permanente de la OEA.

La democracia fue la pieza clave del discurso del presidente de la República, Lenín Moreno, ante la Organización de Estados Americanos (OEA), que se realizó este miércoles 17 de abril de 2019, en Washington. Para el primer mandatario, es indispensable asegurar tanto que las autoridades sean elegidas por sufragio, como la vigencia plena de reglas que limiten el ejercicio del poder a fin de evitar males como el autoritarismo, la tiranía y las dictaduras. Así lo señalo durante su intervención en la Sesión protocolar del Consejo Permanente del organismo.

El primer mandatario ecuatoriano en dirigirse ante este Consejo en más de 17 años, aseguró que el sistema democrático es un conjunto de instituciones que deben evitar la concentración del poder y precautelar derechos individuales y colectivos, como la libertad de expresión o la alternabilidad, por lo que la concepción con la que se evalúa a los regímenes democráticos debe rebasar los conceptos netamente electorales. El jefe de Estado hizo un llamado de atención respecto al uso de la normativa legal y constitucional para blindar regímenes autoritarios, caudillistas o dictatoriales.

“Nuestras democracias no terminan de estar bajo amenaza. A diferencia del siglo pasado, cuando la democracia era quebrantada por golpes de Estado militares, hoy se cuartea y tambalea por nuevos estilos de autoritarismo y tiranía”, aseguró.

También se refirió a las “ambiciones desmedidas”. “Por gobiernos que, pese a haber sido elegidos en las urnas, abrigan ambiciones desmedidas en la búsqueda de un poder absoluto a perpetuidad, hasta recurren a la promulgación de constituciones y leyes que les dan la apariencia de regímenes democráticos. El perfil es similar en nuestros países: desarrollan un ejercicio arbitrario de la autoridad, exigiendo sumisión absoluta de todas las instancias a un personaje central y omnipotente, a un pensamiento único, impuesto”.

Asimismo, Moreno indicó que “el ejercicio autoritario del poder, sin control posible por parte de instituciones democráticas, trae -irremediablemente aparejada-, la corrupción a gran escala, el saqueo de los recursos del país y de su pueblo”. En este sentido, destacó el proceso de reconstrucción democrática que vive Ecuador y el apoyo expresado por los ciudadanos en las urnas para la eliminación de la reelección indefinida y otras figuras legales que comprometían la independencia de funciones.

“Todo tiene su límite. Hasta la mansedumbre y generosidad de nuestros pueblos. Es esperanzador que, por ejemplo, en el caso de Ecuador, tras una década de autoritarismo y de restricción de derechos y libertades, hayamos logrado reinstitucionalizar el país. Entre todos juntos hemos restablecido la independencia, autonomía y respeto por las funciones del Estado”, indicó.

De allí que invitó a los participantes a velar por la acción de los Estados para “nunca permanecer impasibles o callados ante la conculcación de la democracia. Ante la violación sistemática y generalizada de los derechos humanos. Los Estados tenemos el deber de exigir el cese de la violencia en contra de la población civil en cualquier lugar que ocurra, así como el juzgamiento a los responsables. La reparación integral y la realización de justicia para las víctimas y sus familiares”.

Sobre la “Carta Democrática Interamericana”, señaló que no debe ser interpretada como “una condena hacia determinado régimen, ni mucho menos como injerencista. Su aplicación gradual, cuando corresponde, busca asistir y contribuir a la restauración del orden democrático”. En esa línea, recalcó su postura frente a la situación existente en Venezuela y Nicaragua.

Con este acto, el presidente ecuatoriano puso fin a su visita a Estados Unidos.

 

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