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El Gobierno de ese país dijo no tener medios para el reflote. Se declarará duelo nacional.

El submarino argentino ARA San Juan, desaparecido con 44 tripulantes a bordo e intensamente buscado desde hace un año, fue hallado en el fondo del Atlántico a 907 metros de profundidad, aunque la Marina consideró muy difícil el rescate de los restos. “El #MinisterioDeDefensa y la #ArmadaArgentina informan que en el día de la fecha, habiéndose investigado el punto de interés N°24 informado por Ocean Infinity, mediante la observación realizada con un ROV a 800 mts de profundidad, se ha dado identificación positiva al #AraSanJuan”.

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, decretará duelo nacional y ordenará el ondeo de banderas a media asta.  Las autoridades navales de ese país dieron una rueda de prensa desde Buenos Aires, donde ratificaron la información sobre el hallazgo de la nave y aseguraron que lo más probable es que el submarino “podría haber implosionado o colapsado muy cerca del fondo porque el campo de escombros es muy cerca del área donde lo hallaron”. Así lo informó el capitán de navío, Enrique Balbi, exvocero de la Armada.

Conmocionados por la confirmación de la muerte de sus seres queridos, los familiares de los marinos alojados entre una base militar y un hotel de Mar del Plata, pudieron ver tres fotos del submarino ARA San Juan tomadas por un robot del buque de búsqueda de la empresa estadounidense Ocean Infinity, sin obtener de las autoridades argentinas la certeza de que podrán ser algún día remontados a la superficie.

El jefe del Estado Mayor General de la Armada, el vicealmirante José Luis Villán, llamó a la prudencia y afirmó que, aunque los familiares han exigido el reflote de la embarcación hay dos límites que por ahora impiden que eso se haga.  “El primero es que hay un tema legal. La jueza -Marta Yáñez- es la única que puede determinar en qué momento se pueden remover las distintas partes constitutivas que han sido halladas para dar con las causas de la desaparición del ARA. El otro es el límite técnico. Ni siquiera teníamos la ubicación, la masa ni la localización, entonces, por ahora, no podemos afirmar ni negar que puede ser sacado el submarino”, indicó Villán.

El último contacto con el submarino ARA San Juan ocurrió el 15 de noviembre de 2017, cuando navegaba en el Golfo de San Jorge a 450 km de la costa. Había zarpado de Ushuaia, en el extremo austral de Argentina, de regreso a Mar del Plata.

“El buque de Ocean Infinity decidió realizar una nueva búsqueda y gracias a dios ubicó la zona” donde se halla hundido el submarino, declaró al canal TN el portavoz de la Armada, Rodolfo Ramallo. “Ahora se abre un nuevo capítulo”, añadió Ramallo, al señalar que una vez se sepa el estado en que se encuentra el submarino se decidirá cómo proceder.  La búsqueda del “ARA San Juan” comenzó 48 horas después de aquel último contacto. Colaboraron 13 países pero la mayoría se retiró antes del fin de 2017, sin resultados.

El trabajo de la empresa de los Estados Unidos había comenzado el 8 de septiembre a unas 300 millas náuticas de Comodoro Rivadavia. Hasta ahí habían llegado a bordo del barco noruego Seabed Constructor 40 integrantes de la firma, entre marinos y técnicos, acompañados de cuatro veedores de los familiares y tres del Estado. Para la búsqueda trajeron la última tecnología disponible en el mundo. Fueron cinco los vehículos submarinos autónomos (AUV) con los que se mapearon casi 7 mil kilómetroscuadrados de lecho marino.

Antes de anunciar públicamente el hallazgo del submarino, las autoridades advirtieron a los familiares de los tripulantes que estos habían fallecido a bordo. “Todavía tenía esperanzas de que pudieran estar vivos”, dijo a la prensa Luis Niz, padre de uno de los marinos, visiblemente conmovido.

Yolanda Mendiola, madre del cabo primero Leandro Cisneros, de 28 años, indicó a la AFP que se encuentra reunida con otros familiares de los tripulantes a la espera de más detalles. “Estamos con los otros familiares, nos van a mostrar las fotos, dicen que los chicos están adentro (del submarino). Estamos todos destruidos acá”, dijo. “Ahora queremos saber qué pasó. Hubo fallas, seguro. La justicia tiene que investigar. Si hay culpables, que sean castigados. ¿Se imagina? Son 44 chicos, cuando se subieron a ese submarino estaban vivos”, añadió.

La mayor parte de los familiares de los 44 tripulantes, entre los que había una mujer, han permanecido desde hace un año en Mar del Plata a la espera de noticias.

El buque de la empresa estadounidense Ocean Infinity zarpó el 7 de septiembre con cuatro familiares a bordo y estaba a punto de cesar la búsqueda cuando se produjo este hallazgo. Justo un día antes, la Armada organizó un acto en homenaje a los tripulantes del submarino San Juan en Mar del Plata, con motivo del aniversario de su desaparición.  Al acto acudió el presidente Mauricio Macri y también varios familiares de los marinos. La inversión para las tareas de búsqueda alcanza 920 millones de pesos (25,5 millones de dólares) informó esta semana ante el parlamento Graciela Villata, alta funcionaria del ministerio de Defensa.

Antes de perder contacto, el capitán de la nave había reportado la superación de una falla en el sistema de baterías, por el ingreso de agua por el snorkel. La tragedia motivó la destitución del jefe de la Armada, Marcelo Srur. Botado en Alemania en 1983 e incorporado a la Armada argentina en 1985, el “ARA San  Juan” era uno de los tres submarinos del país y su proceso de reparación de media vida había terminado en 2014.

Para llegar a estas conclusiones, los integrantes del equipo analizaron casos anteriores y bibliografía internacional. Además, se reunieron con otros expertos internacionales, con personas que llevaron adelante la reparación de media vida del submarino y mantuvieron contactos con la Organización del Tratado de Prohibición de Ensayos Nucleares (CTBTO, por sus siglas en inglés) que detectó la “anomalía hidroacústica” el 15 de noviembre pasado.

Según el documento, los hechos comenzaron con un incendio en el tanque de baterías ubicado en la proa. El incidente habría sido provocado por la entrada de agua a través del snorkel. El temporal del 14 de noviembre era desde el sudoeste, es decir que el submarino en superficie debía navegar hacia el noreste para que las olas vinieran de popa y afectaran menos la navegación.

El incendio obligó a que el ARA San Juan saliera a superficie, de noche, y en medio de una tormenta. Controlar ese incidente, sacar el humo y el hidrógeno podría haber llevado horas, en la oscuridad y con clima hostil. Según el reporte, cuando se pudo controlar [aunque sea parcialmente] la situación, se decidió ir a inmersión con intención de navegar hacia Mar del Plata y seguir trabajando en las reparaciones. Para los expertos, llegado este punto, la tripulación acumulaba desgaste “físico ypsíquico” por haber estado en esa situación toda la noche. Eso no fue reportado en la última comunicación de las 8.52 del 15 de noviembre.

A partir de allí, en algún momento se habría reavivado el incendio o desatado uno nuevo. Otra vez a oscuras y ahora con la tripulación cansada, una nueva explosión podría haber generado descontrol. Ante esa situación, se perdió o se vio afectado el “sistema de gobierno” de la embarcación, que se habría ido hasta el fondo. A estas alturas, los tripulantes ya habrían tomado conciencia de su destino final. Cabe destacar que, a la hora de salir a superficie, no se tiene en cuenta la profundidad del mar en ese sector porque no se imaginaba que pudiera ocurrir una falla que dejara al submarino sin control.

Según la Comisión, la explosión que se detectó, en realidad fue una implosión y el abollamiento del casco por la presión del agua. Eso es lo que se pudo chequear a través del CTBTO. Ahora, ante el hallazgo de los restos del submarino, tal vez puedan terminar de reconstruir lo ocurrido tras la desaparición.

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