El eco de los aplausos y de los efusivos gritos, “¡Viva el Cristo del Consuelo!”, parecía extenderse hacia lo más excelso del cielo en la plazoleta del Cisne 2, suburbio guayaquileño, a las 10:00 del Viernes Santo.

Los gestos provenían de miles de personas que, ubicadas al margen del estero Salado, en el sector de las calles Octava y la Ch, formaron una extensa hilera. Y así, al ver la llegada de la imagen del Cristo del Consuelo rodeada de un arco de flores rojas, en su mayoría, los acompañantes de la procesión número 58 alcanzaron el punto más alto de su veneración a Dios.

Solo diez minutos antes de aquello, Adela Palahuache, de 75 años, logró adentrarse en el cercado metálico al pie del monumento del Cristo del Consuelo, de 36 metros, para regar pétalos de rosas en la plataforma en la que más tarde se instalaría la imagen peregrina.

Lo hizo fiel al compromiso que adquirió hace 30 años, cuando su esposo sufrió un accidente en moto y casi muere.

“Los doctores no me daban señas de vida, entonces yo me fui (al santuario), me le arrodillé al Cristo del Consuelo y le pedí y le dije que hasta que él me tenga con vida y con salud yo vendría a sus pies, si me salvaba a mi esposo”, contó ella.

A las 10:05, luego de tres horas de caminata, en las inmediaciones de la plazoleta del Cisne 2, el cordón policial de 300 hombres y quienes cargaron la carroza que trasladó la figura desde el santuario de Lizardo García y la A pugnaban por abrirse paso entre la muchedumbre, que afanosa quería tocar la imagen del Cristo.

Como ese vehículo no cabía en el área que se dejó en el cercado como entrada principal de la imagen, una decena de fieles con la ayuda de los agentes policiales cargó la figura por unos 50 metros hasta la tarima.

Ya instalado el Cristo del Consuelo en la plataforma, una veintena de feligreses se postró al pie de la imagen. Llenos de un sentimiento que ni ellos alcanzaban a explicar algunos lloraron, otros viendo hacia el cielo agitaron las manos.

Mientras el arzobispo de Guayaquil, monseñor Luis Cabrera subido en la tarima, llamaba a los caminantes a conocer más a Dios para experimentar su misericordia y perdón, Paola Icaza, de 39 años, lloraba incesantemente, de rodillas.

“Tengo a mi bebe (1 año) ingresado con neumonía en el hospital del Guasmo desde el sábado (pasado), no mejora, lo tengo con oxígeno”, expuso ella como la motivación que tuvo para participar por primera vez en la caminata que recorrió 2.100 metros, desde las 07:00.

El padre Ángel Villamizar, párroco del santuario del Cristo del Consuelo, estimó que en la peregrinación de ayer la concurrencia superó los 500 mil fieles, de los cuales muchos, como Iván Romero, Rocío Muñoz y Lorenzo Jama hicieron vigilia desde el Jueves Santo.

Los tres dijeron pedir por salud y por la paz del país, a propósito de los hechos violentos registrados en la frontera con Colombia, el vecino del norte.

Durante el recorrido el Cristo del Consuelo tuvo un cerco policial que no permitía la aproximación de los caminantes a la imagen. Pese a aquello, en la A y Nicolás Segovia, Erwin Vulgarín se adentró para caminar, por unos instantes, lo más cerca de la figura.

Él, como muchos, caminó descalzo. Lo hizo para agradecer por el nacimiento de su tercer hijo, el único varón, hace ocho meses.

Itinerario
A partir de las 08:00 de hoy la imagen del Cristo del Consuelo saldrá en procesión desde la capilla de la Virgen del Soto, en la D y Guerrero Martínez, hacia el santuario de Lizardo García y la A. Estaba previsto que permaneciera hasta las 13:00 de ayer al pie del monumento en el Cisne 2. Luego, que pasara a la iglesia del Divino Amor.





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