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La camiseta del club de fútbol Huracán fue el detalle que permitió a los familiares identificar el cuerpo de uno de los dos jóvenes que cayeron el pasado lunes a la pista del aeropuerto José Joaquín Olmedo de Guayaquil desde el tren de aterrizaje de un avión Latam.

Al revisar detenidamente las imágenes, los familiares observaron el rostro del otro joven y la fatal noticia se confirmó: los menores de edad eran oriundos de la comunidad Cachi, cantón El Tambo, Cañar.

El domingo pasado, los primos Luis Chimbo Pichasaca, de 16 años, y Marco Pichasaca Guasco, de 17, dijeron en casa que iban a una corrida de toros en una comunidad cercana, llevaban una mochila y todo parecía normal.

La familia no sospechaba que iban a subirse a un avión con la intención de viajar a Estados Unidos, aunque alguna vez hablaron de migrar.

Pedro Lazo, amigo de los jóvenes, sostuvo que ellos tenían el sueño de ir a EE.UU. para ganar más dinero.

Marco ya tenía una esposa y una hija que mantener, mientras que Luis trabajaba como albañil hasta las 16:00 y por la noche estudiaba en el colegio nacional El Tambo, era el penúltimo de ocho hermanos.

Toa Pichasaca, prima de los jóvenes, estaba admirada por el clandestino viaje, porque cuando conversó con Luis hace dos semanas no mencionó nada del tema.

Además, recordó que por la falta de dinero sus padres no les apoyaban para esta travesía. La limitada situación económica de la familia se evidenció la mañana de ayer cuando la comunidad los apoyó con una colecta para comprar los féretros en los que trasladarían los cadáveres de Guayaquil a El Tambo.

José Pizha, concejal de El Tambo, presumió que los chicos se subieron a ese avión que iba de Guayaquil a Nueva York previo acuerdo con un traficante de personas o coyotero, sin embargo, prefería esperar a las investigaciones que verifiquen o no este planteamiento.

Los recordó como “jóvenes tranquilos”, por eso la gente se solidarizó y todos se movilizaron para brindar ayuda.

Incluso los bomberos de El Tambo y Biblián prestaron sus ambulancias para transportar los ataúdes. A criterio de Toa Pichasaca, una de las principales razones para que los jóvenes sigan migrando de manera ilegal es la falta de empleo.

Marcelo Tobar, comandante de la Policía de la zona 8, expresó ayer que oficiales de la Dinased se reunieron con los familiares para tratar de determinar qué contactos les permitieron ingresar al aeropuerto.

“Estamos revisando cámara por cámara para saber con quiénes tomaron contacto para ingresar, porque el avión pernoctó en la pista”, dijo.

El oficial duda de que estas personas se hayan embarcado en Lima, ya que ese avión salió a la 14:00 del domingo con destino a Guayaquil y pasó la noche en la pista. Ese mismo domingo, el padre de uno de los jóvenes puso la denuncia de que estaban desaparecidos.

No descartan que haya personas involucradas directamente dentro del aeropuerto. “Por supuesto, en el aeropuerto es difícil entrar, estamos indagando todas las cámaras en las pistas de aterrizaje”, dijo. (I)

Pasajeros
El avión involucrado en el incidente debió retornar hacia Guayaquil el lunes cuando volaba cerca de Panamá. Llegó al mediodía y los pasajeros recibieron almuerzo al aterrizar como parte de la compensación. A las 17:50 fueron embarcados en otra aeronave que los llevó finalmente a Nueva York. La aeronave de la que habrían caído los dos menores de edad se quedó en el aeropuerto para seguir con las investigaciones. Allí, el fiscal de Flagrancia, Germán Bustamante, dijo haber encontrado huellas de pisadas y de una mano en el tren de aterrizaje.

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