Quito.- El Tenis Latitud 0° recibe ese nombre gracias a un lugar sinigual en donde se encuentra el eje del planeta. Allí, en el cruce de los dos hemisferios, se produce la traslación alrededor del sol que marca el compás de la vida. Está ubicado en Quito, sede del torneo más importante de la historia del tenis nacional, fue el escenario al que acudieron cuatro tenistas que hacen parte de la competencia a conocer de su magia, respirar de su mística y pasar un rato ameno y fuera de concurso.

Los franceses Gael Monfils y Dorian Descloix, el chileno Nicolás Jarry y el ecuatoriano Roberto Quiroz fueron los invitados por Ciudad Mitad del Mundo, uno de los aliados que con su apoyo están vinculados al ATP 250 Ecuador Open y cuya alianza realizó esta actividad de promoción de la ciudad. Un medio centenar de periodistas acompañaron a estos cuatro tenistas a recorrer uno de los atractivos turísticos por excelencia declarada por la UNESCO en 1978 Patrimonio Cultural de la Humanidad por su riqueza arquitectónica, cultural, artística y natural.

“Qué linda experiencia. Tantos años que vivo en Ecuador y nunca había venido a la Mitad del Mundo. Lo estoy disfrutando como si fuera un extranjero más. Tener este lugar como ecuatoriano es un lujo”, expresó Quiroz.

Los cuatro protagonistas del Tenis Latitud 0° no solo jugaron tenis sino que se dieron tiempo de pelotear con los pies y la cabeza, arrancándole una ovación de los presentes. Apreciaron un grupo de mujeres bailando cayambe, una danza autóctona y colorida; experimentaron los fenómenos electromagnéticos que ocurren allí, como por ejemplo que no se necesita corriente para encender un foco; y recibieron sombreros de paja toquilla, un obsequio de Marcela Costales, presidenta del Directorio Ciudad Mitad del Mundo —aliado estratégico y una de las entidades que apoya este certamen— y viceprefecta de la Provincia de Pichincha que se ha caracterizado por apoyar el deporte.

Durante el recorrido de algunos locales del complejo turístico ubicado al noroccidente de Quito, Gael Monfils se divirtió como un niño admirando, preguntando y haciendo bromas con los sitios visitados. Uno de ellos fue subir a una balanza para pesarse. En el centro del mundo el peso de los objetos registra un kilo menos.

Además de jugar un partido de minitenis con la red en sintonía con los dos hemisferios, la visita incluyó otras actividades, entre ellas el ritual para buscar el equilibrio de un huevo sobre un clavo, un juego que desafía la física debido a que el índice de gravedad es mucho menor que en otra parte del planeta. El pintor ecuatoriano Gonzalo Balseca, testigo e integrantes del recorrido. Gracias a su artística, cumplió con el desafío ante la admiración de la numerosa caravana. El secreto, afirmó Balseca, radica en relajarse mentalmente y tener un poco de habilidad.

El momento que estremeció al tenista francés y a sus compañeros de aventura fue la visita a la choza del shaman Taita Carlos, oriundo de Imbabura. En un costado del bohío el chamán esperó a los tenistas junto al fogón. En una sentida ceremonia de limpieza con medicina ancestral el Taita Carlos les entregó un puñado de incienso. Luego de una pequeña plegaria les pidió que arrojasen el manojo de incienso al fuego, un acto simbólico con una alta carga espiritual. “Fue alucinante. Salí muy aliviado, me sentí más liviano luego de esta limpia”, dijo Quiroz. Esta sensación fue compartida por los demás tenistas, quienes casi al unísono los cuatro respondieron que se sentían vigorizados.

De ahí para adelante todo fue risas y bromas. La siguiente escala fue la Plaza del Cacao, dentro del complejo. Allí disfrutaron del cacao fino de aroma floral, una de la materia prima más representativa del país con un arraigo social muy importante y con el que se elabora entre otras cosas un chocolate exquisito. Los jugadores probaron el fruto del cacao en estado puro.

Monfils, de 31 años y ganador de 7 títulos en la máxima categoría, está motivado y con las expectativas altas en lo que será su presentación en el ATP 250 de Ecuador: “Anhelo el título, pero antes quiero jugar bien. No será tan fácil porque jugaremos a muchos metros de altitud. El golpe a la bola es la clave. Lo bueno de todo es me siento mejor cada día mejor. Confío en que voy a mejorar mi adaptación para ganar el título”, expresó en una pausa dentro de la visita.

“Ha pasado mucho tiempo desde que decidí venir a Quito y jugar este torneo. Les cuento que antes de venir hablé con Roberto Quiroz. Fue en Florida cuando jugamos un torneo. Roberto me contó sobre Quito, y me gustó. También me dieron buenas recomendaciones Ramos Viñolas y Dolgopolov”, confesó el galo de 31 años.

“El tenis tiene muchos aficionados, y esta es una manera de manifestar que estamos comprometidos con la promoción de este tipo de eventos. Es importante porque nos promociona a nivel mundial. Con la visita de ellos se visibiliza aún más este lugar, un ícono del turismo y de la historia del país”, afirmó Marcela Costales.

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