Radio CRE

Sao Paulo.- Los brasileños se encuentran viviendo una amarga medicina, ya que se trabaja más horas, se reciben menos beneficios y desean recuperar la sobreregulada economía del País.

Será difícil de convencer a los brasileños, sobre todo ahora que pocos confían en sus políticos. Además, el país enfrenta una ola de escándalos de corrupción que amenazan con derribar al presidente y que podría diluir, sino es que hundir, cualquier cura económica.

El presidente Michel Temer se encuentra frente a un dilema: necesita las reformas económicas para impulsar su credibilidad, y tal vez también para impedir que lo saquen del cargo en medio de los señalamientos de corrupción. Sin embargo, su credibilidad y la de sus aliados son tan bajas que pocos brasileños confían que podrán hacer lo necesario para expandir el mercado laboral.

El Congreso -y cualquier avance de las reformas- prácticamente se ha paralizado tras la aparición en las últimas semanas de una grabación en la cual Temer aparentemente respalda un soborno para silenciar al expresidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, actualmente preso y cumplimiento una pena por corrupción y lavado de dinero. El mismo mandatario brasileño ha sido acusado de aceptar sobornos, algo que él rechaza.

La clase política y económica del país ha visto un flujo constante de revelaciones sobre sobornos y casos de corrupción concentrados en la compañía nacional petrolera, Petrobras, lo cual ha llevado a la cárcel a docenas de miembros de la élite del país.

Los políticos también tienen frente a sí una fecha importante: las elecciones presidenciales de octubre del próximo año.

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