Radio CRE

Vienen funcionando las nuevas regulaciones para el transporte urbano en la ciudad de Guayaquil, dispuestas por la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) y el resultado, hasta ahora, es bastante bueno; obvio con algunos pequeños detalles que hay que mejorar o que todos debemos corregir para colaborar con esta importante iniciativa que lo único que busca es hacernos una metrópoli de primer orden.

Nunca ha sido fácil ordenarnos, parece que nos agrada vivir dentro del caos, ser parte de caos y no salir del caos; pero en esta ocasión la ubicación de 97 paradas, entre ida y vuelta, para que con la respectiva señalización en los paraderos y al interior de las unidades de transporte, los usuarios conozcan del nuevo mecanismo para subir o bajar de las mismas que desde ahora forman parte del nuevo corredor de buses urbanos en la urbe Huancavilca; por ende las nuevas reglas están sobre la mesa y debemos allanarnos a ellas para respetarlas y cumplirlas.

Por eso le damos nuestro voto de aplauso a la ATM y le ofrecemos un aplauso sonoro; porque no es fácil cambiar al usuario y a los conductores en su siempre forma llena de libertinaje para vivir el día a día; en el caso de los unos pedir que les paren donde ellos quieren o pegar las tremendas carreras, arriesgando vida y subirse al vuelo, que no haya ni el más mínimo respeto a las personas de tercera edad, a las mujeres, a las embarazadas, a los niños, en fin.

En lo tocante a los conductores; buenos estos siempre con mala presencia personal, hoy por lo menos les han dado unas camisetas y unas gorras; pero siempre con la prisa o la lentitud; prisa por competir por ir con más pasajeros y corretear con los otros compañeros, dejando a la gente donde ellos querían, mal tratando, vejando y denigrando a las damas, mujeres embarazadas, a las personas de la tercera edad, al extremo de no quererlas llevar y a los estudiantes en igual situación por no pagar pasaje completo.

Decía lo de la lentitud, porque los choferes dieran la impresión de que no saben manejar los tiempos de trayecto en sus recorridos, ya que a ratos van con una parsimonia franciscana y de repente van a velocidad de bólidos poniendo en peligro la vida propia y la de sus pasajeros.

Bueno; pero parece que estamos en camino para dejar atrás esos malos días del transporte urbano guayaquileño y comenzar nuevos tiempos con orden, con respeto, con una mejor organización en general ahora con el Corredor de Buses Urbanos de Guayaquil, que poco a poco debe ir abriendo nuevas rutas.

Sin embargo, como una sana sugerencia, pienso que todavía estamos a tiempo de hacer una campaña publicitaria para reforzar lo que ya se está viviendo porque muchos no terminan de entrar en la onda del orden y el cumplimiento que la ATM pone en marcha.

Por ejemplo los pasajeros, en algunos casos, aún quieren que se los dejen donde ellos quieren, los choferes después de las 18:00 no paran como corresponden en ciertos paraderos y van a la carrera con otros colectivos; por qué?, sólo ellos lo saben.

Las grandes ciudades del mundo son así; con un transporte urbano organizado, donde se respeta a las personas; sin importar su condición, su edad o sexo, los discapacitados son ayudados a subir al bus, en fin todo cambio positivo nos hace bien, aunque a unos cuantos les cueste integrarse y ser parte de él.

Por eso hemos querido destacar la gran labor, en este sentido de la ATM y a todos los que aportan a este trascendental paso en la movilización urbana de nuestra querida capital económica del Ecuador. Ojala en algún momento nos sorprendan con unidades más modernas que en tiempos de la época lluviosa y con ese tremendo calor que hay en el “manso Guayas” podamos contar con unidades con aire acondicionado; pero piano, piano, poco a poco, de grano en grano se llena el buche de la gallina; por ahora a continuar apuntalando esta gran iniciativa que va en beneficio de todos los que vivimos en esta hermosa y pujante ciudad.

Por Lic. Pedro Cabrera Alvarado

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