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Ciudad del Vaticano.-  En una cárcel en las afueras de Roma, el Papa Francisco lavó los pies a un total de doce detenidos con ocasión al rito del Jueves Santo.

“Todos somos pecadores, todos tenemos nuestros límites y nuestros defectos”, reconoció el papa Francisco ante los presos de la cárcel de Paliano, en Frosinone, no muy lejos de la capital italiana.

El tradicional rito fue celebrado en forma privada y sin la presencia de cámaras de televisión, precisó el Vaticano. Este es el tercer Jueves Santo que Francisco pasa en una cárcel, parte de su añejo énfasis de ministrar a los prisioneros y darles rehabilitación y esperanza.

“Hoy, por la calle, la gente decía que está llegando el ‘capo’, el jefe de la Iglesia…. No hay que bromear con ello, el jefe, ‘el capo’ de la Iglesia es Jesús. Y yo, como Jesús, como un párroco, voy a lavar los pies a los fieles. Se invierte todo, el que parece más grande hace el trabajo del esclavo, porque así se siembra amor”, explicó a los presos.

Entre los doce escogidos para que el papa les lavase los pies figuraban tres mujeres y un musulmán, así como un argentino y un albanés. El Vaticano precisó que dos de los 12 reclusos están cumpliendo cadenas perpetuas, mientras que los otros tienen fechas de liberación entre 2019 y 2073.

La cárcel alberga en total unos cincuenta detenidos que por pertenecer a la mafia cumplen largas condenas, las cuales fueron reducidas por colaborar con la justicia italiana. También aloja a un grupo de enfermos de tuberculosis que reciben tratamiento.

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