Cuando hablamos de la tecnología más impresionante y práctica de la ciencia ficción no podemos evitar mencionar al famoso ‘tricorder’ de la serie original de Star Trek. El doctor McCoy, Spock y otros exploradores galácticos usaron el dispositivo móvil para analizar tanto la salud de sus pacientes como la atmósfera en planetas distantes.

Investigadores de la Universidad de Stanford han estado desarrollando tecnología parecida a la del tricorder -a veces traducido como tricodificador- que podría tener aplicaciones varias, desde detectar explosivos bajo tierra hasta hallar tumores en el cuerpo humano.

Ya se ha intentado hacer algo similar en el pasado. El Scanadu Scout, por ejemplo, fue un intento de “poner una sala de emergencia en la palma de tu mano”, como le dijo uno de los fundadores a CNET. El equipo que creó el Scanadu compite por el premio XPrize que se le dará al mejor dispositivo tipo tricorder; los ganadores serán anunciados en enero de 2016. Para ganar no basta con un buen concepto; debe funcionar.

En el caso del proyecto de Stanford, el impulso viene de DARPA, la agencia militar de investigación, que busca una tecnología para hallar explosivos improvisados ocultos que no pueden ser descubiertos con detectores de metales.

Para evitar desatar la explosión, la tecnología de escaneo debe funcionar sin tener que tocar el piso. “Lo que hace que el tricorder sea el santo grial de los dispositivos de detección es que es un instrumento que nunca toca al sujeto”, dijo en un comunicado el profesor asistente Amin Arbabian, uno de los encargados del proyecto.

El concepto del equipo de Stanford emite microondas hacia la zona en cuestión para calentar y expandir la tierra, provocando que ésta emita ondas de presión de ultrasonido. La tierra se calentaría más, y se expandiría más, que cualquier explosivo plástico presente, y la diferencia causada por ese “apretujón” sería identificable en las ondas de presión.

Un video muestra como la misma tecnología puede usarse para localizar tejido anormal en el cerebro.

Escaneando el cuerpo

Además de la posibilidad de proteger a los soldados en el campo de batalla, los investigadores de Stanford creen que su nueva tecnología puede ayudar a detectar tumores.

En el laboratorio, el equipo emitió microondas hacia material carnoso de prueba, calentándolo en un milésimo de grado, que es un nivel considerado seguro. Al igual que con la detección de bombas, estas ondas causaron que el tejido se expandiera, contrajera y produjera ondas ultrasónicas, gracias a las cuales los investigadores pudieron determinar la ubicación de un objeto que se había insertado al interior del tejido, como si fuera un tumor en el cuerpo.

“Creemos que podemos desarrollar instrumentación suficientemente sensible como para ubicar la presencia de tumores, y quizá otras anomalías de salud, mucho más pronto que los sistemas de detección actuales, sin ser intrusivos y con un dispositivo móvil portátil”, dijo Arbabian.

Otro responsable del proyecto, el investigador Pierre Khuri-Yakub, sugirió que la tecnología podría “ser práctica y disponible masivamente” en los próximos 15 años. Con eso, hasta Spock se impresionaría.





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