Los usuarios de Gmail no tienen “expectativas razonables” de que sus correos electrónicos sean confidenciales. O al menos, eso es lo que expresó Google en una presentación judicial. Consumer Watchdog, la agrupación que descubrió el documento, calificó la revelación de “reconocimiento sorprendente”. El hecho se produce cuando Google y sus pares se ven presionados para explicar su papel en la vigilancia masiva que ejerce la Agencia de Seguridad Nacional sobre los ciudadanos estadounidenses y de otros países.

” Google finalmente reconoció que no respeta la intimidad ”, dijo John Simpson, director del proyecto de privacidad de Consumer Watchdog. “Las personas deberían tomar sus palabras al pie de la letra: si a usted le importa la privacidad de los destinatarios de su correo, no use Gmail”.

Google expuso su caso con el objetivo de desechar una demanda colectiva que la acusa de violar las leyes sobre escuchas ilegales cuando escanea los e-mails para dirigir la publicidad a los usuarios de Gmail. La demanda alega que el gigante informático “ilegalmente abre, lee y adquiere el contenido de los mensajes privados de las personas”. Cita las palabras de Eric Schmidt, el presidente de Google: “La política de Google es llegar hasta el límite inquietante y no cruzarlo”.

“Sin que millones de personas lo sepan, Google a diario y durante años cruzó el ‘límite inquietante’ de manera sistemática e intencional para leer los mensajes de e-mail privados con información que usted no quiere que nadie conozca y para adquirir, recolectar o utilizar la información valiosa de ese correo”, dice la demanda.

Google dijo que los demandantes “intentaban criminalizar prácticas comerciales comunes”. Y señaló que “todos los usuarios necesariamente deben esperar que sus e-mails sean sometidos a un procesamiento automatizado”.

Según Google: “Así como quien envía una carta a un colega no pude sorprenderse de que la asistente del receptor abra la carta, las personas que usan el correo electrónico con base en la red no pueden sorprenderse de que sus comunicaciones sean procesadas por el proveedor del servicio electrónico de comunicaciones del receptor en el transcurso de la entrega”.

Los abogados de Google dijeron que “muy poco se dice en la demanda de la particular relación entre las partes y las particulares circunstancias de las comunicaciones en cuestión, para llegar a la conclusión creíble de que una expectativa objetivamente razonable de confidencialidad habría acompañado tal comunicación”.

Simpson, detractor de Google desde hace largo tiempo, expresó: “El escrito de Google utiliza una analogía inexacta: enviar un correo electrónico es como entregarle una carta a la oficina de Correos. Yo espero que la oficina de Correos entregue la carta teniendo en cuenta la dirección escrita en el sobre.

No espero que el cartero abra la carta y la lea. Del mismo modo, cuando envío un correo electrónico, espero que sea entregado al receptor indicado con una cuenta de Gmail. ¿Por qué esperaría yo que su contenido fuera interceptado por Google y leído?”.

Fuente: El Clarín.





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