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EL CAIRO (CRE.).-Egipto vive una prueba de fuego: islamistas de todo el país se dirigieron hoy a la “marcha de los millones” en la capital El Cairo para exigir la restitución del ex presidente Mohamed Morsi, derrocado por los militares la semana pasada.

Los opositores de los islamistas han convocado por su parte una gran manifestación en la central plaza Tahrir, después de movilizar el miércoles de la semana pasada a millones de personas contra Morsi y con ello contribuir decisivamente a la acción de los militares.

En vista de la polarización de los dos sectores, los analistas esperan nuevos enfrentamientos violentos. En las calles de acceso a la capital los militares establecieron controles. Miles de personas se congregaron ya para el primer rezo del viernes del Ramadán, el mes de ayuno musulmán, en los lugares centrales de las manifestaciones a favor de Mursi en el barrio oriental de Naser City. Muchos han acampado en la plaza situada ante la mezquita Raba al Adawiya.

Los Hermanos Musulmanes, de cuyas filas procede Morsi, exigen la reposición del ex presidente y convocaron protestas pacíficas contra lo que consideran un golpe de estado del Ejército.

El movimiento anunció que se echará a la calle hasta que se cumplan sus demandas. En una manifestación de los islamistas el pasado lunes se produjo una dramática escalada de la violencia, con enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los islamistas que dejaron más de 50 muertos.

En vista de los incidentes violentos y las detenciones masivas, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, hizo un llamamiento a las autoridades egipcias para que se respeten los derechos humanos. Ban se mostró “profundamente preocupado” por las detenciones continuadas, dijo el jueves durante una conversación telefónica con el ministro del Exterior, Kamel Ali Amr, al que le recordó sus obligaciones internacionales y que debe garantizarse el derecho a la libertad de expresión y reunión.

El ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, exigió por su parte la liberación de Morsi y el acceso inmediato al ex presidente de una organización internacional independiente, por ejemplo la Cruz Roja.

Fuente: El Comercio

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