Nuevas protestas se registraron en una veintena de ciudades brasileñas en reclamo de aumentos de salarios y mejoras en el transporte, la educación y salud, y contra el alto costo del nivel de vida.

En Fortaleza, estado de Ceará, ocurrieron las manifestaciones más violentas de esta jornada, después que policías y jóvenes se enfrentaron en los alrededores del estadio Castelao, donde se celebró el partido entre los seleccionados de España e Italia en la semifinal de la Copa de Confederaciones.

Unas cinco mil personas participaron en esta marcha, iniciada de manera pacífica, pero que terminó con violencia, luego que un grupo de ciudadanos intentó derribar las barreras de seguridad instaladas en las proximidades del Castelao.

Las fuerzas policiales lanzaron bombas lacrimógenas contra los protestantes que se dispersaron y prendieron fuego a dos autos y neumáticos en las calles.

La Secretaría de Seguridad del estado de Ceará informó que 72 personas fueron arrestadas, mientras tres policías resultaron heridos por piedras y palos lanzadas por los manifestantes.

En Brasilia, unos tres mil estudiantes marcharon por las calles del centro de esta capital federal para demandar mejoras en la atención a la salud y el transporte, así como el destino del 10 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación.

Convocada por la Unión Nacional de Estudiantes (UNE), los jóvenes llegaron hasta la sede del Congreso, donde fueron recibidos por autoridades legislativas.

Los estudiantes se pronunciaron también contra la corrupción y manifestaron su apoyo a la celebración de un plebiscito para impulsar una reforma política en el país.





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